• Joaquín Montes

EL ÉXODO - LAS VERDADERAS CIFRAS DE VENEZUELA

La crisis venezolana ha generado un éxodo de un tamaño histórico, mundial. Como en inflación y crecimiento, Venezuela está alcanzando niveles récord en emigración.

Las autoridades migratorias de cada país tienen muy exactas cifras sobre los venezolanos que han llegado a sus países. Sin embargo, las cifras no cuadran entre país y país. La principal discrepancia está en que el millón de colombianos residentes en Venezuela, cuando regresan, no se registran en las estadísticas como parte del éxodo: ingresan a Colombia como colombianos, así como sus hijos; y han sido una tercera parte de este éxodo(1). Además, está el subregistro de los que ingresan por las trochas.


Aquí haremos una consolidación y estimación según los datos más sólidos, comparando las entradas y las salidas registradas por cada país, estimando el dato a fin de 2018. Las cifras que mostramos aquí superan las estadísticas oficiales:

* porque van un poco delante de los hechos, al estimar 2018(2).

* porque suman los dos componentes principales del éxodo: colombianos residentes en Venezuela y nacionales venezolanos.

* porque consolidamos las cifras de varios países: para el éxodo terrestre, las salidas deberían ser iguales a las entradas.


Incluso, la cifra para el total del año podría estar subestimada, pues a noviembre la OIM3 dijo que los flujos migratorios siguen creciendo, y aquí los mantuvimos constantes desde septiembre de 2018.


Veamos la historia desde el 2015, dividiendo los emigrantes entre

los que siguen a lo largo de la ruta de los Andes a Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina, y los que se quedan; más el saldo del período anterior.


Venezuela no era un país de emigrantes. Todo lo contrario, era un país de inmigrantes. Al finalizar el 2014 la emigración era muy pequeña: había menos de 200 mil venezolanos residentes en Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina. Para ver los números en estos dos primeros años analizados, será necesario graficar en el eje solo hasta un millón.


La primera ola de emigrantes, en 2015, implicó más que duplicar los venezolanos residentes. Chile llegó a 86 mil venezolanos residentes al finalizar el 2015, cuando al inicio de año eran apenas 40 mil. En ese entonces llegaban directamente, esto es, vía aérea, principalmente.


De Colombia salían unos 53 mil venezolanos en el primer semestre del 2016, cifra que más que se duplica en el segundo semestre. Colombia y Ecuador son países de paso: durante el 2016 los venezolanos se dirigen a establecerse al sur, principalmente a Chile, que ya a fin de 2016 acoge a más de cien mil venezolanos. En Perú también se quedan gran cantidad de migrantes venezolanos en el primer semestre de 2017.


Durante el 2016 la vía aérea es ya insignificante frente al éxodo terrestre.

Para continuar, tenemos que cambiar la escala para que las cifras quepan.


En 2017 Colombia primero y luego Ecuador ven crecer los flujos que pasan a través de su país hacia el sur, por la larga y difícil vía terrestre. Estos son migrantes diferentes a los del año anterior, despojados de bienes, que buscan trabajo en países que los acojan para enviar dinero a quienes quedan en la patria pobre.


Al finalizar 2017 Colombia acoge a 700 mil venezolanos y luego añade 566 mil, y el país ha visto pasar otro medio millón de venezolanos hacia el sur. Ecuador acoge 82 mil y añade 36 mil, pero el país vió ha pasar un número tres veces superior: 376 mil venezolanos han pasado por su territorio hacia Perú, Chile o Argentina. Perú acoge 359 mil y añade 187 mil: recibe de manera permanente casi medio millón de venezolanos en tres semestres. En el mismo período Chile acogió un cuarto de millón de venezolanos, para llegar a 346 mil a mitad de 2018. Entre tanto, Argentina comienza a ser un destino importante, con 92 mil venezolanos, 45 mil de ellos en ese primer semestre del 2018, y la mitad llegados en este éxodo por tierra.


Para el primer semestre de 2018 el tipo de migración ha bajado aún más de categoría: ahora salen a pie y por ello el grueso del éxodo no llega tan lejos como antes, sino que se establece en Colombia. Colombia ya no es un país de paso, sino el destino final -tal vez de manera involuntaria. Colombia pasa de acoger permanentemente 116 mil venezolanos a acoger 1'3 millones. Medio millón pasan hacia el sur.


Las números de agosto y septiembre representan el culmen de la crisis y responden a la enorme catástrofe de Venezuela y no serían creíbles si no fuera por la tenebrosa realidad que conocemos en persona. De continuar las cosas como van, Colombia recibirá a fin de 2018 a 1,9 millones de residentes en Venezuela: 1.3 millones de venezolanos y 600 mil colombianos que retornan; en 2018 habrá visto pasar casi un millón hacia el sur. Perú acogería a 624 mil, Chile 526 mil y Ecuador 298 mil, Argentina a 164 mil. Para 2019 la presión se puede incrementar, como recientemente lo advirtió la OIM.


La magnitud del éxodo es alucinante. No menos sorprendente es la capacidad de los países andinos para acoger migrantes. Según la estimación que hemos hecho, los países en la ruta de los Andes acogen 3,5 millones de los 4,5 millones de residentes de Venezuela habrán sido expulsados entre 2015 y 2018, con una caída de la población venezolana de 15% por solo este factor. Uno de cada siete habitantes habrá abandonado el país al finalizar 2018; si el éxodo continuare a este ritmo, al finalizar el 2019 la cifra sería uno de cada tres. Alucinante. Podríamos pensar que es imposible, pero Venezuela nos ha demostrado en los últimos años que cualquier escenario, por malo que parezca, será superado por la realidad.


Los números de este éxodo empequeñecen el éxodo de africanos y árabes atravesando el mediterráneo: el máximo, en 2015 , fue de un millón. En los tres últimos años la Unión Europea ha logrado restringir este flujo a 400, 200 y 100 mil, respectivamente.

Alemania, el país más generoso de la U.E., aceptó en 2015 poco más de un millón de inmigrantes, esto es, el 1,2% de su población. Esta decisión tiene hoy en vilo al partido de Angela Merkel. Para comparar, solo Colombia ha recibido a fin de 2018 proporcionalmente, tres veces lo aceptado por Alemania: casi dos millones de venezolanos, esto es, un 4% de su población; Chile puede hacer ostentación de un récord similar, con medio millón de venezolanos recibidos para 18 millones de habitantes, un 3%.


Al lado de estos números, la contribución de Estados Unidos o la Unión Europea, y de los socios del Petrocaribe, no es comparable; destaca el caso de Brasil, otro país del éxodo terrestre, que ha acogido apenas 90 mil venezolanos, esto es, una cifra tres veces inferior a la ecuatoriana, que es un país trece veces menor en población; una contribución similar a a la ecuatoriana implicaría acoger tres millones de venezolanos; una similar a la chilena, casi ocho millones. En cambio, los incidentes xenófobos en Brasil han sido importantes y están generando el regreso de algunos de los migrantes. En otro ejemplo, a la Unión Europea a veces se le atribuyen números relativamente más importantes, pero es porque, al igual que Colombia, recibe una parte de nacionales que retornan: portugueses, españoles, italianos.


Los países a lo largo de esta ruta de los Andes deberíamos estar enormemente sorprendidos y orgullosos de lo bien que lo hemos enfrentado, hasta ahora, un problema de proporciones mundiales.


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1A mitad de 2018 habían ingresado 870 mil venezolanos y 350 mil colombianos residentes en Venezuela, según un reporte de Migración Colombia; esto es, un 40% del flujo se compone de nacionales colombianos que retornan. No sabemos si estos colombianos acompañan a los venezolanos en su éxodo hacia el sur, pero aquí supusimos que tienen una mayor tendencia a quedarse en el país. El 40% se aplicó a los demás flujos de venezolanos reportados por Migración Colombia y una proporción menor para quienes continúan el éxodo acompañando a los venezolanos. Sin embargo, este número no los sumamos al éxodo, pues en las estadísticas ecuatorianas ingresarían como colombianos y no como venezolanos. Esto implica que hay una causa adicional de subestimación del éxodo, puesto que una proporción de colombianos en un entonces residentes en Venezuela siguen hacia el sur: según nuestras estimaciones serían unos 300 mil migrantes más, desde el 2016.


2Para el último trimestre del 2018, estimamos que Colombia acoge 70 mil venezolanos cada mes de los 160 mil que ingresan al país, así como 35 mil colombianos retornados (que tienen una mayor tendencia a quedarse); el flujo de salida es de 90 mil. De ellos, Ecuador acoge 30 mil al mes, Perú 22 mil al mes, Chile 30 mil y Argentina 12 mil.


3Los datos aquí presentados trataron de cuadrar los datos de cada país: las entradas deben ser igual a las salidas, al menos en lo que tiene que ver con el éxodo terrestre, es decir, las cifras a partir de 2016. Los flujos reportados por cada país tienen dos puntos de comparación importantes: el primer semestre de 2018 y las cifras a octubre de 2018 de la OIM/ACNUR. Éstas últimas tienen falencias graves en Chile y problemas en Perú (vea la comparación en la tabla 2). Para Colombia la cifra de un millón corresponde a la aquí calculada para los nacionales venezolanos. Los 220 mil de Ecuador cuadra aproximadamente con nuestros cálculos. La cifra peruana está muy por debajo de lo que aquí se calcula: unos 120 mil residentes menos; corregirla implicaría atribuírle a Ecuador 120 mil migrantes más en el 2018, número que rompe escandalosamente con los flujos diarios reportados tanto por Ecuador como por Perú, y haría explotar el saldo de venezolanos en Ecuador. Para Chile la cifra de 100 mil del comunicado de prensa de OIM/ACNUR es claramente errada, pues dicho saldo, al primer semestre, superaba los 300 mil y se deben agregar cuatro meses con un flujo de 20-30 mil emigrantes al mes, según un artículo de Torres- Palacio de 22 de noviembre de 2018 aparecido en Esglobal “La migración de venezolanos en el cono sur: ¿un camino hacia las buenas prácticas?”.

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