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  • Joaquín Montes

EL CENSO DE COLOMBIA 2018: ENVEJECIMIENTO ACELERADO E IMPLOSIÓN DE LOS JÓVENES

Actualizado: 7 de may de 2020

Mal-estimados compatriotas: no hemos sido bien estimados por el DANE desde hace tal vez treinta años. El análisis de los resultados de este censo 2018 nos trae grandes sorpresas: la explosión demográfica acabó hace un cuarto de siglo, hemos sufrido dos eventos del tamaño guerra mundial, somos apenas 44 millones de colombianos, seis millones menos que lo proyectado1, a los que se suman dos millones, entre venezolanos y colombianos retornados2. Aquí destacaremos sólo tres temas: la implosión demográfica de jóvenes y niños, el envejecimiento, y el bono demográfico. Y claro, la llegada de los venezolanos.


Hace pocos años se esperaba que para mediados de 2018 hubiera 51 y medio millones de personas en el país. Los habitantes rurales, que se habían estimado en 11.8 millones, resultan ser casi dos millones menos. Eso no quiere decir que la población del país esté disminuyendo: sin migraciones, seguiríamos creceríamos creciendo hasta el año 2060 hasta los 56 millones de habitantes. Pero las proyecciones tienen grandes incertidumbres, como veremos al final.

Este censo 2018, el primero realizado en época de relativa paz, parece un buen punto de partida para corregir el error de exceso de población. Corregirlo implica –por obra de un plumazo– que somos 15% más ricos3, que hay una informalidad menor de la estimada, que el crecimiento de la productividad es mejor que el calculado – con implicaciones sobre el incremento del salario mínimo– que el déficit de vivienda casi desaparece, que la mortalidad infantil es peor, y en general que todas las mortalidades y morbilidades son peores; no menos importante, están los efectos políticos sobre la repartición de recursos y en el sistema electoral. Temas que analizaremos en otros informes; en este nos concentraremos en los aspectos estrictamente demográficos; al final pongo un anexo metodológico, para quienes quieran el detalle; también pueden consultar el artículo y los datos4.


1. LA EXPLOSIÓN DEMOGRÁFICA ES COSA DEL PASADO


Miremos la pirámide demográfica del nuevo censo. De un lado hombres, del otro mujeres. En la cima los viejos, en la base los niños. En la mitad, dos categorías importantes, la población en edad de trabajar y las mujeres en edad reproductiva, cuya tas de fertilidad determina el crecimiento demográfico.

Normalmente las pirámides demográficas se espera que sean suaves en su evolución. La última que tuvo Colombia con esas características fue la del año 1995; luego, las pirámides demográficas recuerdan a las europeas del siglo XX, con grandes dientes generados por las guerras; la colombiana de los últimos cincuenta años muestra dos eventos de tamaño guerra mundial: la crisis de los dosmil arrojó no menos de dos millones de compatriotas en una década, concentrados en hombre en sus treintas y mujeres en sus veintes; con sus respectivas familias. Y ahora, la desintegración de Venezuela nos impone un impacto no menor que la terrible crisis de 1999-2000.