• Joaquín Montes

EL DEPRECIADO PESO ARGENTINO

Joaquín Montes, Diciembre 4 de 2018

Un amigo me dice que conoce el restaurante más caro y el restaurante más barato del mundo. Que ambos quedan en la misma ciudad; quedan en la misma calle, porque ambos son el mismo restaurante, en Buenos Aires, antes y después de una devaluación.

Los argentinos se han pasado la vida tratando de saber cuánto vale, en realidad, un peso argentino. En cualquier otro lugar bastaría con saber cómo se han movido los precios, pero he aquí el problema: la medida de los precios en pesos, el IPC o índice de precios al consumidor, no genera confianza. Este IPC es el tema de esta primera parte del informe.

UN BUEN IPC PARA ARGENTINA 1996-2018

En wikipedia, la cifra de inflación anual de Argentina aparece al lado de quien era el presidente de turno, tal vez como elemento para ponderar el resultado final, pues la cifra no ha sido un tema técnico, ha sido un número políticamente manipulado.

En enero de 2007 la responsable del cálculo del índice de los precios al consumidor -IPC- fue despedida en medio de un escándalo cuyo origen era el deseo del gobierno de los Kirchner de manipular la cifra. A partir del 2008 la inflación se aparta decididamente de los datos reales y aparecen mediciones alternativas: Inflación verdadera, primero y luego otros analistas también calcularon la inflación de manera independiente.

Aquí usaremos el índice del Indec, luego el provisto por Inflación Verdadera y de allí en adelante el del congreso, que promedia Inflación Verdadera y a otros analistas. Para 2018 volvemos al índice INDEC.

La inflación, calculada sobre este índice de precios, nos da los resultados que muestra el gráfico para la inflación 1997-2018:

¿Cómo podríamos verificar si esta serie contienen aún algún grado de manipulación? Por suerte, podemos recurrir al “burguernomics”. El semanario inglés The Economist calcula un indicador usando el precio de la BigMac; para Argentina el dato existe desde el año 2000; como este indicador contiene arriendos y salarios, además (¡por supuesto!) los ingredientes de la hamburguesa, resulta ser una buena aproximación al nivel general de precios de una economía.

Nuestro índice de precios está en línea con la Big Mac: una hamburguesa BigMac en mayo de 2004 costaba 4,36 pesos, y el IPC que estamos usando nos lleva ese valor a 71,8 pesos trece años después, en julio de 2017, o sea prácticamente el mismo valor de la BigMac en Buenos Aires, según The Economist: 70 pesos en julio de 2017: una diferencia de 2,7% , 0,2% por cada año a lo largo de trece años. Es un buen índice.

Por épocas la Big Mac ha sido más cara o más barata que el nivel general de precios que estamos estimando, pero ambas series tienen tendencia de acercarse en vez de alejarse: parecen estar cointegradas, para usar términos estadísticos.

En conclusión, el índice de precios que estamos estimando parece muy preciso, al ser evaluado bajo la óptica “burguernómica”.

Una vez provistos con un buen índice de precios, podemos calcular algo más que la inflación: el tipo de cambio real frente al dólar. Este índice responde igualmente a la pregunta de si en Buenos Aires la Big Mac en es más cara que en Nueva York, pero como además usa una canasta con muchos productos, a diferencia del índice Big Mac, permite obtener un panorama inflacionario más preciso, con mayor detalle y más estable y comparable para muchos otros países y monedas.

EL PESO: ¿CARO O BARATO?

Miremos los resultados de este índice, acerca del nivel de apreciación o de depreciación del peso argentino desde 1996 hasta la actualidad, versus el dólar.

Comparemos inicialmente con la mega-devaluación del 2002 y la devaluación de 2015. Observen que no son fenómenos exclusivamente argentinos: una parte -nada despreciable- de la depreciación entre 1996 y 2002 está compartida con el euro: es decir, el dólar se estaba apreciando, contra todas las monedas del mundo; así que la devaluación del 2002 no fue exclusivamente un problema del peso, en buena parte era un problema del dólar.

El largo período de apreciación de la moneda argentina entre el 2002 y el 2012 es un fenómeno similar: el dólar se depreciaba y las demás monedas se apreciaban, euro incluído.

Al comparar con Brasil observamos que los ciclos argentinos son muy similares pero un poco más “histéricos” en el sentido de que el impacto inicial es mucho drástico, en tanto que en Brasil las devaluaciones han sido más escalonadas y graduales.

No esta última: Argentina sí estaba teniendo una considerable devaluación gradual, 30%, a lo largo del primer semestre de 2018. Pero en agosto y septiembre, y pese al apoyo del FMI, y pese a los drásticos ajustes del gobierno, se vuelve a la clásica forma argentina: una abrupta mega-devaluación que en un mes lleva al peso desde 27 hasta 40 pesos por dólar.

Así vista, la depreciación actual del peso no es la peor de la historia reciente. Pero cambiando la base dólar por el yuan renminbi chino, tenemos que la depreciación frente al país que hoy es la fábrica del mundo ha sobrepasado al nivel estable que se logró luego de la mega-devaluación del 2002. Frente al yuan, sí es la peor devaluación de la historia reciente. Así que no parece necesario ir más allá. Tal vez haya que dejar de mirar únicamente al dólar.

Ahora pongamos frente a frente los episodios de devaluación:

La mega-devaluación del 2002, la devaluación del 2016, una fuerte devaluación gradual en 2013 y la devaluación de este segundo semestre del 2018. Por su tamaño, la actual se parece más a la mega-devaluación de 2002.En todos los casos la inflación ha respondido solo de manera parcial a frente a devaluaciones con máximos de 270% , 70% y 57%.

Pero con el tiempo, y luego de uno o dos años, la inercia inflacionaria “sube un piso” y continúa allí. Es por ello que hoy por hoy la diferencia más crítica con respecto al 2002, es que la inflación inicia con un piso más alto. Así la respuesta de la inflación sea lenta -esto es, comparándola contra una devaluación de 120%- en esta oportunidad ya tenemos un problema por el nivel del piso de donde iniciamos la aceleración; es casi seguro que la inflación en esta oportunidad sí sobrepasará de manera durable el 50%.

CONCLUSIONES

La devaluación actual es más que suficiente para equilibrar las cuentas externas argentinas, en particular observando al mercado y los productos chinos.

Si se repite la historia de los otros episodios de devaluación analizados, los precios responderán más lentamente y la devaluación se mantendrá en el nivel alcanzado -alrededor del 100%- hasta mediados del 2019 y luego se frenará.

Al tiempo, la inflación se acomodará, por primera vez desde la reconversión, y por un tiempo largo, por encima del 50%; combatir la inflación será una tarea difícil.

En el segundo semestre el dólar frenaría su valorización hasta igualar la inflación: pasará de crecer de un ritmo cercano a 100% a un ritmo cercano a 50%.

FACTORES DE RIESGO

A LA BAJA: en los episodios de devaluación analizados, los precios subieron de manera muy rezagada.

El déficit fiscal, en especial luego de los ajustes, parecería muy fácil de financiar en cualquier otro país.

El FMI preferirá un ajuste traumático a permitir hiperinflación.

AL ALZA: el piso de inflación ya era alto al iniciar la crisis. Con los precios creciendo al 40% anual en octubre cualquier problema adicional podría descarrilar el ajuste.

Y hoy por hoy, sí hay un problema: el dólar amenaza con apreciarse. Si los consumidores y ahorradores argentinos miran solo al dólar, verán cómo en algún momento, tal vez durante el 2019, el peso se devalúa otro 20 o 40%. En realidad será una devaluación simultánea con el euro, el real, etcétera. Pero el impacto sicológico puede ser peligroso en esta coyuntura cambiaria.

Y una observación de un observador externo: Objetivamente, Argentina no tendría riesgo de entrar en hiperinflación. Pero con una gran desconfianza de los argentinos en su moneda, todo el mundo se lanzará a demandar dólares así no haya una emisión exagerada, ni un déficit fiscal insostenible, ni presiones de costos insuperables. A pesar de todos los esfuerzos del FMI y del gobierno, una inflación mayor de 50% con un dólar que amenaza apreciarse es una situación muy peligrosa para Argentina.

3 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

EL MURO