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  • Joaquín Montes

POR QUÉ INCREMENTAR EL SALARIO MÍNIMO COLOMBIANO - UNA MIRADA A 40 AÑOS DE HISTORIA


El salario mínimo colombiano es una herramienta importante en la redistribución del ingreso y ha tenido un incremento pequeño y estable desde hace décadas, incluyendo el último aumento en el 2019. Aquí miraremos la evolución del salario mínimo desde 1975, para concluír que su incremento no se compara con el crecimiento de la economía.

El salario mínimo colombiano para 2019 se ha incrementado en 5,7%, dos puntos y medio por encima de la inflación de 3,3%, para llegar a $826,116; con subsidio de transporte un total de $923,148. En total sube en 6,2%, casi tres puntos por encima de la inflación, lo que lo convierte en un incremento generoso en términos históricos, pues el nivel típico ha sido un poco más de un punto por encima de la inflación, para totalizar 70% desde 1979. El salario de ese entonces (3,450 pesos) equivale a 579 mil pesos de hoy. Para ser justos, habría que considerar adicionalmente los efectos de la formalización de actividades como el servicio doméstico y la vigilancia, lo que ha recortado los horarios de servicio e incrementado los pagos por pensiones y salud.

La distribución del 70% de incremento no ha sido uniforme: aquí lo mostramos por períodos presidenciales desde 1978, midiendo el salario real anual (primas y subsidio de transporte incluídos). El incremento desde que Colombia tiene un banco central independiente es estable y positivo, así haya habido recesiones. Antes, el salario mínimo caía con las bonanzas y se mantenía en las recesiones. Ahora bien, en los períodos de auge económico el salario mínimo se ha rezagado de manera importante en los últimas décadas, tema que desarrollaremos más adelante.

Los mayores incrementos nominales han sido decididos al inicio de bonanzas, en 1977 y 1990. Esta situación permite otorgar generosos incrementos, pero al tiempo una mayor inflación erosiona rápidamente el poder adquisitivo del salario y estos altos incremento nominales han terminado por generar caídas en la capacidad adquisitiva del salario.

Es fácil concluír de estas observaciones que una condición para obtener un incremento duradero del salario mínimo es tener una baja inflación. Así que analicemos este tema.

LA INFLACIÓN Y SALARIO MÍNIMO EN COLOMBIA


Colombia es uno de los pocos países que ha tenido un nivel de inflación alta y estable: durante tres décadas la inflación fue mayor de 20% pero rara vez llegó a 30% y rara vez bajó de 20%.

El pico máximo se alcanzó en mayo de 1977, pocos meses antes del paro cívico que obligó a uno de los mayores incrementos nominales del salario mínimo en la historia. Coincidiendo con el otro pico inflacionario, en 1990, se dio otro incremento extraordinario del salario mínimo, con iguales consecuencias: como se acabó de mostrar, la inflación posterior erosionó la capacidad adquisitiva del salario.

Dos sucesos cambiaron el panorama de la inflación en Colombia: la recesión de 1999-2000 y la independencia del Banco de la República en 1991. Colombia ostenta en la actualidad un muy bajo nivel de inflación; hemos llegado a estar de manera estable y creíble dentro de la banda de 2 a 4% que propone el Banco de la República como nivel objetivo para la inflación colombiana.

La sequía generada por El Niño 2015/2016 es un buen ejemplo del nuevo paradigma: el incremento de precios que generó la sequía llegó a rozar el 10%. Pero las expectativas no se modificaron, ni siquiera para la fijación del salario mínimo: los trabajadores soportaron un freno en la ganancia salarial usual y la inflación retornó sin problemas a la banda objetivo.

De otra parte, la economía mundial está entrando en una coyuntura de fin de ciclo: muchas señales indican que el crecimiento continuo desde la Gran Recesión de 2007-2008 está por terminar. En estas circunstancias, en varios medios ortodoxos entre ellos The Economist1 ronda la pregunta de si no son muy bajos los actuales objetivos de inflación en la banda de 2 a 4% tal como han sido fijados por muchos bancos centrales, entre ellos el Banco de la República. Flexibilizar el objetivo inflacionario es importante, considerando la coyuntura de fin de ciclo que la economía mundial enfrenta en la actualidad: no habría espacio para las medidas expansivas en caso de enfrentar una recesión.

A pesar de que la respuesta actual a coyunturas inflacionarias es muy diferente a la histórica gracias al papel de un banco central independiente, y a que la coyuntura de la economía mundial llamaría por no preocuparse tanto por la inflación, muchas voces en la opinión pública sigue estando preocupadas por el impacto del incremento del salario mínimo en la inflación. En la actualidad, esta debería ser una consideración importante, sí, pero no la principal. El salario mínimo tiene un papel mucho más importante que cumplir, como veremos a continuación.


EL SALARIO MÍNIMO EN EL MUNDO


El salario mínimo tiene un importante papel en la política distributiva y se usa como un instrumento para evitar la sobre-explotación de trabajadores en condiciones de vulnerabilidad. En algunos casos es irrelevante, como ejemplo en Europa, donde los trabajadores en condiciones de vulnerabilidad son en su mayoría inmigrantes ilegales. En otros casos, y por su bajo nivel, es un saludo a la bandera sin impacto en el mercado laboral, como en México o en Estados Unidos. Precisamente, al compararlo internacionalmente, el salario mínimo colombiano es una herramienta de enorme poder en el arsenal de la política económica, pues

es relativamente alto

tiene un cubrimiento amplio de los asalariados

determina el aumento de los salarios en general, pues arrastra a buena parte de la escala salarial. Si las empresas no lo hicieran así, en algunos años hasta el salario del gerente terminaría igualado al salario mínimo.

En conclusión, el salario mínimo en Colombia es una herramienta poderosa de la política económica y se ha incrementado pausadamente, en particular desde que la inflación es baja. Parecería un escenario muy positivo. Pero el incremento anual de algo más de un punto porcentual sobre la inflación desde hace cuatro décadas no es suficiente si miramos desde otra orilla: el ingreso de los colombianos.


EL SALARIO Y EL INGRESO


El ingreso promedio de los colombianos se ha más que duplicado entre 1979 y 2019, medido a través del Producto Interno Bruto per cápita2: ha crecido en 110%, descontando la inflación. Esta cifra se puede comparar con el 70% de crecimiento del salario mínimo, número al que podría sumársele un número inferior a 10% por cuenta de la mayor formalización en el mercado laboral.

Así que podemos concluír con seguridad que el resto de personas y empresas en Colombia, que no tienen ingresos vinculados al salario mínimo, se han ganado ese pedazo de la torta.

Para que el salario mínimo al menos mantuviera su relación con el ingreso promedio, debería haber aumentado no 1,2 sino casi dos puntos por encima de la inflación, para llegar a un nivel de un millón cien mil o doscientos mil pesos (110% más que el salario real de de 1979). Y si el incremento del salario mínimo, en vez de frenar la redistribución en 7 décimas de punto cada año, cumpliera ese mismo papel, en positivo, ese salario debería ser un millón y medio de pesos.

Si bien el incremento de 3% por encima de la inflación para 2019 es un paso en la dirección adecuada, es todavía un paso tímido.

Los incrementos deberían ser moderados pero continuos y los trabajadores deberían estar dispuestos en casos eventuales a dejar de ganar unos puntos para mantener una inflación baja, condición sine-qua-non para lograr incrementos reales y duraderos en la capacidad de compra del salario.

Colombia, con

una baja inflación,

un banco central independiente, y

un salario mínimo con mucho poder,

debería priorizar los efectos distributivos del salario mínimo y usar otras herramientas para manejar las presiones competitivas e inflacionarias.

Espere nuestros siguientes videos, donde explicaremos los problemas de un incremento del salario mínimo en la productividad y competitividad y en las pensiones, y donde evaluaremos soluciones a estos y otros problemas importantes que generaría el aumentar sustancialmente el salario mínimo en Colombia.


1“A debate over central-bank independence is overdue” Free Exchange, The Economist, Oct.20, 2018. Igual opinión sostienen Carmen Reinhart y Vincent Reinhart en “The crisis next time – What we should have learned from 2008” en Foreign Affairs Nº 84 2018.


2PIB fuente FMI. El PIB per cápita está corregido con los datos del nuevo censo y con una estimación de la migración venezolana para el final del 2018. Una de las implicaciones de adoptar las cifras del nuevo censo es que la productividad de la economía colombiana ha crecido más que lo estimado previamente. Como el salario mínimo se ha incrementado con la productividad, esto implica que en las última década se ha generado un rezago por cuenta de la sobre-estimación de la población que tuvieron los censos anteriores.

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