• Joaquín Montes

¿QUÉ TAN FUERTE ES EL BOLÍVAR FUERTE?

¿QUÉ TAN FUERTE ES EL BOLÍVAR FUERTE?

Joaquín Montes R.

16 de agosto de 2016


Hoy en Venezuela un mismo producto puede costar cien bolívares o diez mil, dependiendo del tipo de cambio al cual se haya importado. ¿Cómo puede alguien ir a hacer mercado, con semejante incertidumbre?

De hecho, hay quienes no pueden hacer mercado, cuando se enfrentan a precios del mercado negro. Están también los que logran conseguir mercancías en el mercado oficial y las revenden en el negro, es decir los “Bachaqueros”, los cuales rebuscándose un mercadito oficial logran vivir fácilmente un mes. Y están los que tienen acceso a algunos dólares que les permiten comprar -al menos algunos productos- en el mercado negro.

Este sistema de tipos de cambio diferenciales ya ha sido ensayado en Venezuela en otras épocas; pero nunca como ahora se ha exacerbado el impacto de este sistema; hoy es cuestión de vida o muerte el tener acceso a los productos ya sean comprados en el mercado oficial o en el mercado negro.

Veamos algunas cifras.

Gracias a que en Venezuela las divisas las provee casi de manera exclusiva la empresa estatal Petróleos de Venezuela, el gobierno puede establecer un tipo de cambio oficial, hoy a 10 Bolívares Fuertes por dólar, y este tipo de cambio puede diferir mucho del tipo de cambio del mercado, o paralelo, que hoy se encuentra a más de mil bolívares por dólar.

Este dólar oficial no se había alejado tanto de los precios del mercado hasta el año 2011. Tal vez no sea evidente en esta gráfica, pero que tal si “comprimimos” los ejes? Ahora vemos cómo, a partir del año 2011, el gobierno cesó de realizar ajustes y la diferencia se agigantó, con el resultado de que hoy los dólares oficiales son casi regalados y los paralelos carísmos.

Sin entrar a discutir si la devaluación causó la inflación o si fue al revés, en la Venezuela de hoy el problema principal es el abismo entre el tipo de cambio oficial y los precios domésticos. Si lo valoramos al tipo de cambio oficial, el salario mínimo en Venezuela permitiría adquirir una fortuna en bienes importados: 3'363 dólares mensuales (cifras a Julio), casi diez millones de pesos colombianos, es decir más de diez salarios mínimos del otro lado de la frontera.

Pero, ¿es esto verdad? Veamos nuevamente algunos números para verificar qué tan cerca o lejos de la realidad está.

Si todos los empleados venezolanos ganaran el salario mínimo, cada mes podrían gastar -al tipo de cambio oficial- casi 44 mil millones de dólares, más de la mitad exclusivamente en comida, por la cestaticket. Una cifra fantástica; literalmente: pura fantasía, puesto que mensualmente, las importaciones en 2015 eran 2500 millones, y de ellas solo unos 400 millones de dólares eran alimentos: esta última cifra, en cambio, no parece fantástica, pues equivale a los 13 millones de empleados venezolanos, devengando salarios mínimos al tipo de cambio paralelo, cifra que cuadra con una realidad donde los venezolanos gastarían hasta el monto del salario mínimo en alimentos importados.

En conclusión, el paralelo está más cerca de la realidad.

A pesar de los hechos, el gobierno insiste en mantener un dólar oficial muy alejado de la realidad del mercado. pues piensan los hacedores de política económica que la inflación es un fenómeno ficticio, ya que los productos físicos están siendo importados y repartidos.

Pero la inflación y la devaluación no son fenómenos ficticios para los productores: hoy hay cada vez menos producción doméstica, dado que competir frente al Bolívar petrolero a precio casi de regalo es imposible para los industriales y agricultores venezolanos; incluso si el industrial es el gobierno mismo: ejemplo emblemático, Sidor -propiedad gubernamental desde el 2008- reinicia operaciones este Julio luego de medio año de paro; como resultado, el hierro para la construcción en Venezuela debe ser importado; si algún otro emblema faltara, hoy Venezuela importa gasolina y otros derivados del petróleo a un ritmo anual creciente de 2 300 millones de dólares, cifra que ya alcanza a ser la mitad de la gasolina que exporta.

Un breve resumen de la situación: los venezolanos tienen la ilusión de poder comprar enormes cantidades de productos al tipo de cambio oficial; pero esta ilusión es irrealizable, ya que los precios se han ajustado a la realidad del mercado y el gobierno apenas puede ofrecerles una veinteava parte de lo que podrían gastar, apenas un 5% de su salario nominal en dólares: una bolsa de comida, hoy por hoy. Y si trataran de producir el resto, hoy a los venezolanos les resulta imposible trabajar productivamente – entre muchos otros factores - a causa de un dólar oficial excesivamente barato, que incentiva el bachaqueo, desincentiva la producción e imposibilita la exportación.

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