dattoinfo1.gif
  • Joaquín Montes

SISTEMAS DE SALUD: EL BUENO, EL MALO Y EL FEO


¿Cuál es el mejor sistema de salud y salubridad en el mundo? ¿Y cómo se comparan nuestros sistemas con el resto? Las respuestas no son obvias, a pesar de contar ahora con información super-detallada hasta el año 2015, gracias al proyecto Global Burden of Disease, apoyado por la fundación Clinton.

Es difícil poner en el mismo pie a países con poblaciones jóvenes y viejas, con climas tropicales o polares. Además, la epidemia de sida, que alcanza en algunos lugares como el Caribe y el sur de África niveles horripilantes, estorba una medición equilibrada.

En lo que sigue, nos hemos aproximado por etapas a una comparación de los sistemas de salud. En primer lugar, miramos la mortalidad de la gente que “no debería morirse” esto es, las personas de 15 a 49 años. Excluímos las muertes por accidente o violencia, en las que el sistema de salud tiene mínima responsabilidad e impacto. Un ataque cardiaco o un cáncer son maneras casi inevitables de llegar a la muerte, así que separamos el cáncer y las coronarias, pues de algo se debe morir uno aún en el mejor sistema de salud del mundo. En cambio, las enfermedades “evitables” como las infecto-contagiosas, se suman con todo el peso, castigando los sistemas de salud que las permiten. Con menor peso se suman el resto de las enfermedades no transmisibles como diabetes, EPOC, cirrosis etc., en tanto que el sida se suma con una baja ponderación, puesto que por ahora no es fácilmente evitable. El suicidio no suma en esta calificación.

Los resultados se presentan en estos dos gráficos, donde se separan los países “de la primera página” de la clasificación y los de la última. Los presentamos en escala logarítmica en un primer momento, o si no los las enfermedades inevitables y la violencia y accidentes no dejarían ver el orden, al menos para los países en la primera página de la clasificación.

LOS RESULTADOS

En primer lugar, observemos que la cabeza tiene países con poblaciones envejecidas como Japón o Italia, de manera que el rango de personas 15 a 49 años parece ser efectivo para no castigar los sistemas de salud de este tipo de países.

Lideran la clasificación los países nórdicos, donde las enfermedades infecto-contagiosas son muy raras. Luego siguen los “sospechosos de siempre” es decir, los países desarrollados: Nueva Zelandia, Suiza, Israel, Holanda y casi toda la Unión Europea. Hay también algunos países árabes ricos en petróleo. Observamos algo como un “premium” para los países mediterráneos, pues van un poco adelante en cada nivel que se defina: Por ejemplo, los países en desarrollo que encabezan la lista son Chipre, Macedonia, Líbano, Albania, Turquía, Jordania, todos con costas sobre este mar. Otro ejemplo es que Grecia encabezaba la clasificación, antes de la terrible crisis económica que sufre desde el 2004; hoy todavía goza de muy buen posicionamiento.

China muestra muy buenos indicadores, siendo el primer país en desarrollo que aparece, por fuera de las costas del mar mediterráneo. Es más, su sistema de salud es notablemente mejor que el estadinenese, el cual queda en mala posición al compararlo con sus pares desarrollados e incluso con muchos países en desarrollo; observen que está al lado del de un país en plena guerra, Siria, en 2015.

Entre los latinoamericanos los primeros en aparecer son Costa Rica y Chile, por encima de los Estados Unidos. Colombia, Uruguay y Cuba quedan en posición similar a Estados Unidos y el grueso del lote viene un poco después: Argentina, Perú, Venezuela, Ecuador, Panamá, Nicaragua. Sorprendentemente, México y Brasil aparecen en la segunda página, junto con Honduras y la mayoría de las islas del Caribe. Los últimos de este hemisferio son Bolivia, El Salvador, Guatemala y ya bien entrando en terrenos de los países menos adelantados aparece, como es usual, el último del hemisferio, Haití.

Abandonemos la escala logarítmica, que sirve para explicar el posicionamiento en esta clasificación, y miremos ahora al gráfico en escala normal, para poder observar mejor el impacto demográfico de las tasas de mortalidad. En efecto, la epidemia de sida que afecta a los países del sur de África: Botwsana, Lesotho, Swazilandia, Suráfrica, Mozambique, Zimbabwe es de tal tamaño e importancia que supera con creces los problemas de una guerra desbocada, como la de Siria en 2015: con un total de más de 500 muertes por cienmil personas, los niveles de Siria quedan opacados al comparalos con tasas de mortalidad de 600, 700 o 800 por cienmil en estos países del Sur de Àfrica. Y esta epidemia se estaría convirtiendo en endémica y extendiéndose de manera progresiva a países vecinos: Congo RD, Malawi, Ruanda, Congo, Tanzania, etc.

El resto de la última página la llenan los países más pobres del mundo, oficialmente “Países Menos Adelantados” (PMAs). Hay, sin embargo, algunos países que están, sorprendentemente en este nivel, como Rusia y Ucrania, con indicadores de salud y salubridad que son iguales a los de países tan pobres como Bangladesh, Camboya o Yemen.

En informes subsiguientes exploraremos los resultados más sorprendentes de esta primera aproximación a la calidad de los sistemas de salud del mundo: sida, drogas, alcohol, suicidios, calidad del aire y EPOC, etc. También analizaremos el ingreso per cápita y en particular, el gasto en salud en cada país.

12 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo