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  • Joaquín Montes

UNA RE-INTERPRETACIÓN DE LA HIPÓTESIS DEL PEAK-OIL

La hipótesis del peak oil ha sido muy criticada, al predecir una caída de la producción petrolera que no ocurrió. Pero el concepto es útil y real. Incluso, estamos en un po y hemos estado, por más tiempo del que creemos, en po.

Veamos como es eso.

En un escenario con un producto creciente, la demanda de petróleo se espera que crezca a lo largo del tiempo en proporción a ese crecimiento del pib, digamos, 3%. Una relación fija entre el producto y el consumo de petróleo implica que tenemos un precio de la energía fijo y una tecnología constante. Esto es, es una proyección de corto plazo: no hay productos sustitutos ni cambio tecnológico. Esa era la hipótesis.

El problema era que el po no hablaba del corto plazo: un proyecto petrolero dura cuarenta o cincuenta años y desde el momento en que se decide explorar hasta el momento cuando entra en producción pueden pasar uno o dos lustros. Po propuso comportamientos de corto plazo para hacer una proyección de largo plazo. En gracia a la discusión, aquí vamos a aceptar la hipótesis de corto plazo y reduciremos las limitaciones inherentes al corto plazo en la medida en que avancemos.

Así que iniciemos con este escenario de crecimiento estable del producto, con precio de energía fijo y tecnología constante.

En este escenario, para un precio esperado (en el largo plazo) de 60 dólares por barril, las reservas se irían agotando progresivamente y la exploración ya había mostrado que, a precios inferiores a ese, no había más petróleo disponible. Petróleo convencional, esto es el petróleo líquido que sale a la superficie con simple bombeo. Este era el escenario del po a comienzos de la década de los dos mil.

¿Qué pasó?

El problema propuesto generó una preocupación de política económica por llenar ese hueco que dejaría el petróleo. Y los precios esperados de la energía en el largo plazo cambiaron (lavantamos la primera limitación inherente al corto plazo) y a más de 60 dólares por barril, una tecnología ya conocida, la tecnología de fracturamiento hidráulico, o fracking, permitió la explotación de los petróleos de esquisto, o shale oil. Con el tiempo la tecnología mejoró, (otro supuesto inherente al corto plazo que levantamos) y los petróleos de esquisto se pudieron producir rentablemente a precios de hasta 40 dólares por barril.

Pero antes de que esa revolución del esquisto terminara, el po se había desplazado a 80 dólares por barril. Y aparecieron otros recursos: las breas o petróleos extra-pesados y Venezuela aparece con reservas mayores que las Sauditas, y el po se desplaza, y aparecen las aguas profundas, y el po se desplaza, y aparecen las arenas bituminosas, y el po se desplaza y Canadá alcanza la segunda posición en reservas... y ya no había peak-oil.

La hipótesis estaba completamente desprestigiada.

Pero en el camino, obtuvimos una función de la producción de petroleo en función de las tecnologías disponibles, para diversos precios de la energía. Eureka!!

Ahora bien, la función es válida también hacia atrás:

al pasar de los 20 usd/bbl la energía nuclear apareció como alternativa energética; todavía no era competitiva, pero con un monto menor de subsidios (o mejor dicho, despreciando algunos costos) la energía nuclear era comercial, como lo prueba el caso de Francia. Luego de Chernobyl y Fukushima no se pueden obviar esos riesgos y costos escondidos, así que su costo hoy por hoy es competitivos sólo con petróleo bien por encima de los cien dólares por barril; y necesita de subsidios enormes para que una empresa se embarque en una planta nuclear. En el largo plazo hubo un cambio tecnológico.

Un caso más relevante de cambio tecnológico se ve en la energía solar. En los 80s y 90s la generación de energía solar no era competitiva para ningún precio imaginable o inimaginable del petróleo. Pero la tecnología ha avanzado a un ritmo exponencial y constante, muy similar a la ley de Moore para los circuitos integrados, cuyo poder se duplicaba cada dos años. La energia solar en los dos miles hubiera sido competitiva en un mundo con petróleo a más de cien dólares; hace diez años los proyectos solares todavía requerían un monto de subsidios, pero en la actualidad la energía solar (y la eólica) es competitiva a los precios actuales del petróleo. Y la tecnología sigue avanzando: podría desplazar a toda otra fuente de generación en una o dos décadas, si mantuviere ese ritmo de progreso.

CONCLUSIONES

Hemos visto un análisis del po donde cambiamos los precios de la energía y obtenemos recursos petroleros y cuasi-petroleros de enormes magnitudes con cada desplazamiento del precio. El abanico de tecnologías disponibles (fracking, perforación en alta mar, trabajo con breas y arenas) se adapta a cada incremento de precios y contribuye a modificar la oferta y a desprestigiar una hipótesis de corto plazo alargada de una manera insensata. Y esto simplemente cambiando precios y dejando al mercado actuar, sin progreso tecnológico.

El factor que puede poner de cabeza al mercado es el progreso tecnológico desatado por la amenaza del disparo de precios: si las energías eólica y solar avanzan los suficiente como para desplazar también a los petróleos convencionales, estaremos frente a un peak-oil, pero esta vez no a causa de una sequía de la oferta, sino por un vaciamiento de la demanda!!

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